En Mendoza, se erige un homenaje a Lautaro Martínez, conocido como "el toro", que se ha convertido en un amuleto de buena suerte para la selección argentina.
Los mendocinos y turistas se acercan a este monumento para sacarse fotos y frotar ciertas partes del toro, creyendo que esto atraerá la fortuna para el equipo en la final del Mundial. La iniciativa surge del hecho de que la novia de Lautaro Martínez es oriunda de Mendoza.
Se menciona la tradición de que tocar al toro trae suerte y abundancia, y se compara la devoción popular con la de una cava submarina de vinos, en un claro guiño a la cábala y la superstición que rodean al evento deportivo.