En Mar del Plata, la euforia por la final del Mundial se vive a pleno con un banderazo que reúne a cientos de hinchas. La gente expresa su ansiedad, nerviosismo y, sobre todo, agradecimiento a la selección por la alegría brindada.
Las cábalas son protagonistas: zapas sin lavar, disfraces, banderas y hasta cánticos forman parte del ritual previo al partido. El sentimiento general es de apoyo incondicional, con la esperanza de que sea el último mundial de Lionel Messi y se logre la tan ansiada copa.