Malcolm X critica la ley de derechos civiles, considerándola insuficiente para resolver los problemas de la comunidad afroamericana. Señala que, a pesar de la ley, las personas siguen siendo víctimas de brutalidad, principalmente por parte de la policía.
Advierte que la única forma de enfrentar a grupos como el Ku Klux Klan y otros racistas es preparándose para retaliar, ya que, según él, entienden solo el lenguaje de la violencia.