La búsqueda de entradas para la final del Mundial 2026 en Nueva York se ha convertido en una odisea. Los precios de reventa son exorbitantes, superando los 10.000 dólares, lo que evidencia la alta demanda y la exclusividad del evento.
A pesar de las dificultades, muchos argentinos se congregan en la ciudad, buscando sentir el calor de su gente y vivir la previa del partido contra España. La esperanza de ver a Messi levantar la copa impulsa a los fanáticos a sobrellevar la lluvia y la incertidumbre sobre la consecución de una entrada.