En la peluquería de "El Tano Fígaro", epicentro de los cortes mundialistas, se vive una revolución de promesas y banderitas. El peluquero, cuya familia está ligada al fútbol, revela la locura que desata el Mundial.
Chicos y grandes se acercan para hacerse la "banderita del Dibu" o para renovar cábalas, mostrando la profunda conexión entre la selección y la identidad argentina. Incluso se menciona la visita de jugadores como Julián Álvarez y Paredes.