Se destaca la anécdota de Lautaro, quien a pesar de ser un jugador con instinto goleador, siempre priorizó el equipo y el sacrificio por encima de las individualidades. Esto se refleja en su disposición a ayudar en defensa cuando el equipo lo necesitaba, incluso si no le llegaba la pelota.
Se menciona que Lautaro ha entendido la importancia de colaborar, bancándose incluso las sequías de goles. El relato subraya que esta actitud es característica de la selección, donde el sacrificio colectivo prima sobre cualquier figura.