Se compara la colección de joyas de Elizabeth Taylor con la de la Reina Isabel II. Se destacan tres piezas emblemáticas de Taylor: el diamante Taylor Barton, la perla peregrina y el diamante cruz. Se menciona que Richard Burton, uno de sus maridos, gastó sumas extravagantes en joyas para ella.
El diamante cruz, de 33 quilates, perteneció a Vera Cruz, esposa del industrial Alfred Cruz, aliado de Hitler. Tras el fallecimiento de Vera, Richard Burton lo adquirió en subasta en 1968.
La perla peregrina, con casi cinco siglos de historia, apareció en Panamá en 1560 y fue comprada por el rey Felipe II en 1597, formando parte de la joyero de la corona española. Pasó por varios dueños de la realeza hasta que Burton la compró y la engarzó en un collar de rubíes y diamantes diseñado por Cartier. Se vendió en subasta en 2011 por más de 11 millones de dólares.
El diamante Taylor Barton, de 68 quilates, fue obsequiado por Richard Burton a Elizabeth Taylor por 1.100.000 dólares, siendo la suma más alta pagada hasta entonces por una joya. Debutó en el cumpleaños de Grace Kelly, princesa de Mónaco, y Taylor lo usó en un collar diseñado por Cartier.