La historia de Luján, una centenaria fanática de la selección argentina, conmueve por su vitalidad y sus particulares cábalas mundialistas. A sus 101 años, Luján demuestra un fanatismo intacto por el equipo nacional.
Junto a sus hijas y rodeada por el periodista Rodrigo Porto, Luján comparte sus rituales para atraer la suerte: un muñeco de "Poncio Pilato" atado con el cinturón de su camisón y un sorbo de cerveza cada vez que Argentina convierte un gol. Estas prácticas, que datan de mundiales anteriores, reflejan la profunda conexión emocional con el equipo.
La nota destaca la importancia de la familia y la cultura en la vivencia del Mundial, mostrando cómo las tradiciones y las cábalas se transmiten de generación en generación, uniendo a los argentinos en su pasión por el fútbol.