El régimen de Kuwait acusó directamente a Irán de atacar civiles e infraestructuras claves en su territorio, incluyendo una instalación petrolera y una planta de tratamiento de agua y electricidad.
El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó los hechos como parte de una estrategia hostil sistemática y advirtió sobre el riesgo para la población civil. La compañía nacional de Kuwait comunicó que uno de sus sitios estratégicos del sector petrolero sufrió graves pérdidas materiales.