Karina reiteró sus sentimientos de querer morir, aclarando que no se trataba de un deseo de suicidio activo, sino de una profunda desesperanza y falta de valor para continuar viviendo. Expresó que esta sensación la embargaba en momentos de extrema dificultad.
La artista reflexionó sobre la importancia de encontrar terapeutas adecuados y de sentir que uno le importa a alguien, ya que la sensación de no ser importante para nadie puede ser devastadora. A pesar de haber ganado "mil batallas", Karina sigue en una lucha constante, empoderada por su público.