Se discute la situación de un joven futbolista, presuntamente Piquilanga, quien fue comprado por una suma importante pero se encuentra jugando a préstamo en un club de Santiago del Estero.
Fernando, uno de los interlocutores, cuestiona la inversión realizada por su hermano, dado el bajo rendimiento actual del jugador, quien se suponía era una "promesa" y había participado en un mundial juvenil.
La conversación evidencia la tensión por la recuperación del dinero invertido y la frustración por el presente deportivo del jugador.