Un joven de 22 años emprendió un viaje a Nueva York para presenciar la final del Mundial, cumpliendo una promesa realizada por su padre.
La decisión de viajar se tomó el jueves, y el joven manifestó su emoción y ansiedad, durmiendo poco desde entonces.
Consiguió una entrada para el sector detrás del arco y planea disfrutar del partido, a pesar de que se pronostica lluvia en Nueva York.