Se reflexiona sobre la paradoja de exigir tanto al fútbol argentino, a pesar de ser la principal fuente de alegrías en los últimos 50 años, mientras que a la clase política se le permite la inacción prolongada. Se critica la falta de consecuencias para los políticos.
Se destaca la capacidad del fútbol para hacer olvidar las penurias económicas y sociales que atraviesan muchos argentinos, como lo mencionó Messi. Se expresa pesar por la situación del país.