Al salir de la catedral de Friburgo, llama la atención la casa histórica de los comerciantes, ubicada sobre la plaza del mercado, con su característica fachada roja y sus pequeñas cúpulas ornamentadas con azulejos, consideradas joyas del Renacimiento.
Este edificio, donde antiguamente se cobraban impuestos, hoy alberga recepciones oficiales, congresos y actos culturales, reflejando la prosperidad comercial de la época.