Desde hace siglos, Friburgo celebra su típica feria, un espacio donde vecinos y visitantes recorren los puestos, comparten gastronomía y disfrutan del ambiente auténtico del corazón social de la ciudad.
Cada mañana, cientos de clientes y viajeros confluyen bajo la imponente silueta de la Catedral de Friburgo, una joya del arte gótico cuya construcción se extendió por más de tres siglos.
Considerada una de las más bellas de Europa, su esbelta torre de 116 metros es símbolo de la ciudad. La fachada está decorada con un extraordinario conjunto de esculturas que representan escenas bíblicas y figuras alegóricas.