El análisis post-partido del encuentro por el tercer puesto del Mundial se centró en las estrategias y motivaciones de los equipos de Francia e Inglaterra.
Se destacó la declaración de Mbappé, quien expresó que preferiría no ser el goleador si eso implicara jugar la final, y se comentó que Francia pareció jugar para ayudarlo a conseguir ese título.
Por otro lado, se señaló que Inglaterra, a pesar de no ganar una medalla desde 1966, no mostró la intensidad esperada en este partido, con suplentes como Harry Kane y Bellingham en el banco, lo que indicaría la baja prioridad del encuentro para el equipo.