Se analiza la final contra Francia, describiendo cómo Argentina dominó ampliamente durante 75 minutos, obligando a Deschamps a realizar modificaciones. Se exalta el segundo gol de Argentina como impresionante y la jugada de Di María por izquierda, que desestabilizó el esquema francés.
Se contrasta el dominio inicial de Argentina con el despertar de Mbappé y Francia. Se menciona que Francia, a pesar de no jugar bien, tiene jugadores desequilibrantes como Mbappé, capaces de aprovechar cualquier error.