Se compararon los precios de las entradas para la final del Mundial con los de eventos deportivos como el básquet en el Madison Square Garden. Se señaló que, si bien las entradas para partidos importantes de básquet pueden costar entre mil y cuatro mil dólares, los precios para la final del Mundial superan ampliamente esas cifras, resultando "abismales" y "demasiado costosos".
Se destacó que, a pesar de los altos precios, la gente está dispuesta a pagarlos, ya sea ahorrando durante años o haciendo un esfuerzo considerable. Se mencionó que incluso para los salarios de Estados Unidos, estos costos son muy elevados, evidenciando la magnitud del fenómeno de la reventa y la demanda por asistir a eventos de esta magnitud.