Se resaltó cómo el cuerpo técnico de Scaloni logró reconectar a la hinchada con la selección argentina, un vínculo que se había deteriorado. Se mencionó que antes de su llegada, los silbidos y la indiferencia eran comunes en las canchas.
Gracias a la humildad, el trabajo y el respeto del cuerpo técnico, se recuperó el amor por la camiseta y el orgullo de alentar al equipo. Este fenómeno se vio reflejado en las ciudades de Estados Unidos, donde la euforia de los hinchas se convirtió en un motor para los jugadores, especialmente en momentos difíciles.