La guerra moderna está siendo impulsada por el desarrollo de drones, que presentan un bajo costo de producción y una alta efectividad en terreno enemigo. Contrarrestar estas amenazas con misiles tradicionales resulta costoso, lo que ha llevado a la creación de startups innovadoras en este campo.
Una de estas empresas, ubicada en Múnich, se especializa en el desarrollo de drones de bajo costo diseñados para repeler múltiples drones enemigos de manera masiva y coordinada en red. Estos sistemas armamentísticos utilizan algoritmos modernos para la toma de decisiones estratégicas, aunque la decisión final recae en un humano.
La optimización de estos drones se basa en el feedback directo desde el frente en Ucrania, permitiendo ciclos de innovación muy cortos y la incorporación de mejoras en cuestión de semanas. La empresa, que cuenta con 140 empleados, aspira a convertirse en el principal fabricante europeo de drones de defensa, con planes de aumentar la producción a 3000 unidades mensuales para 2027.
El crecimiento del sector se ve impulsado por la inversión de capital de riesgo europeo, incluyendo el Fondo de Innovación de la OTAN. La amenaza rusa ha revitalizado el interés en empresas emergentes de defensa en Europa, consolidando su presencia en el mercado.