El mensaje de Dios es que erijamos un santuario para que Él habite en medio de nosotros. Este santuario no es de material, sino espiritual, construido de oración, consagración y arrepentimiento. Cuando el santuario esté preparado, Dios habitará en nuestro corazón y nos protegerá.
Dios elige personas específicas, como Oliab, para realizar obras grandes. De manera similar, Dios prepara a personas con talentos artísticos, musicales y de oración para que formen un coro, canten maravillosamente y oren poderosamente, entregando sus corazones a Jesús.
Dios provee para que construyamos este santuario interior, que será un lugar donde Él habitará. Nos orienta y nos enseña a prepararnos escuchando y asimilando su palabra, la cual brillará en nuestro corazón. Si alguien en nuestra familia, iglesia o nación necesita liberación, debemos orar y consagrarnos a Dios.