Florencia narra su experiencia en la Universal, donde encontró paz y comenzó a dormir bien tras participar de la hoguera santa y entregar su vida a Dios.
Se describe el proceso de arrepentimiento y entrega total a Dios, seguido por un "sacrificio espiritual" que incluyó leer la Biblia, comenzando por el libro de Mateo, y aprender sobre Jesús.
Tras el bautismo en las aguas, Florencia sintió que "murió esa Florencia" y renació con una nueva mentalidad, buscando fervientemente al Espíritu Santo.