Un grupo de fanáticos argentinos expresó su indignación por los precios de las entradas para el evento deportivo, calificándolos de "impagables" y criticando la especulación con el dinero. Manifestaron que, a pesar de la situación económica del país, los organizadores parecían no tener suficiente dinero y pedían sumas exorbitantes por los tickets.
Los hinchas, que llevaban 35 días siguiendo al equipo, se mostraron decepcionados por la falta de acceso a las entradas y la aparente indiferencia de los organizadores ante el esfuerzo de los aficionados. Expresaron su deseo de que ese dinero se utilizara para ayudar a la gente en lugar de acumular ganancias.