Se debatió sobre la tradición de los campeones del mundo de asomarse al balcón de la Casa Rosada y la particularidad de que solo la selección de Diego Maradona (1986 y 1990) tuvo ese privilegio. Se mencionó que otros campeones, como los del 70, no tuvieron esa exposición.
Se especuló que Lionel Messi podría no querer salir al balcón, siguiendo una tendencia moderna de celebrar en otros lugares como el Obelisco. La conversación giró en torno a la mística y el significado de ese gesto, vinculándolo a momentos históricos y figuras emblemáticas del deporte y la política argentina.