Argentinos residentes en Nueva Jersey, con familiares en Mendoza, relatan las dificultades económicas para acceder a la final del Mundial. A pesar de vivir en Estados Unidos, la vida es cara y las entradas superan sus posibilidades.
Aunque no puedan asistir al partido, el sentimiento de pertenencia y la celebración en los banderazos son un consuelo. La pasión por el fútbol une a los argentinos en el exterior, quienes viven el Mundial con intensidad.