Argentina se defendió con uñas y dientes en los minutos finales, logrando mantener la ventaja de 3-2 sobre Egipto y asegurar su pase a cuartos de final.
A pesar de la presión egipcia y el agregado de 5 minutos por parte del árbitro, la defensa argentina, con Otamendi y Lisandro Martínez como centrales, resistió los embates finales.
El partido culminó con victoria para Argentina, destacando la solidez defensiva en los momentos cruciales y la garra del equipo para aguantar el resultado.