Se utiliza la analogía de una puerta y sus bisagras para explicar la diferencia entre ser delantero y defensor en el fútbol.
Sacar una puerta es más fácil que volver a ponerla, y se compara esto con ser defensor (sacar la pelota) versus ser delantero (ponerla en el arco).
El interlocutor, a pesar de la explicación, duda si la persona a la que se dirige es un genio con lagunas de estupidez o un estúpido con chispazos de genialidad.