La mala calidad del aire en Nueva York, con un índice de 159, representa un riesgo para la salud de los jugadores y espectadores de la final del mundial. El aire se considera no salubre, y por encima de 200, no se recomienda actividad física al aire libre.
Se advierte que la exposición a este aire puede causar tos, dolor de garganta y disminución de la función respiratoria. La FIFA no tiene reglas específicas para estas situaciones, pero otras asociaciones deportivas sí las tienen, suspendiendo partidos con índices superiores a 200.