Se debatió si la falta de competencia de Argentina con equipos europeos antes del Mundial afectó su rendimiento. A pesar de las críticas periodísticas, se concluyó que la selección argentina demostró estar a la altura, ganando a Suiza e Inglaterra, y que la presencia de jugadores de élite en ligas internacionales es suficiente para mantener el nivel.
Se argumentó que los equipos europeos respetan demasiado a Argentina como para querer enfrentarla en una final. La calidad de los jugadores argentinos en ligas como la inglesa, española e italiana fue destacada como un factor clave para su éxito, independientemente de los rivales previos en amistosos.