El conflicto entre Ucrania y Rusia tiene raíces históricas profundas, que se remontan a la Rus de Kiev (siglos IX-XIII), considerada por muchos como el nacimiento de Rusia.
La disputa por Ucrania, vista como objeto de deseo por Europa y Rusia, se intensificó tras la Revolución Rusa de 1917, cuando los bolcheviques buscaron anexar territorios independizados, incluida Ucrania. La Segunda Guerra Mundial también marcó a la región, siendo Ucrania un centro del Holocausto y escenario de colaboración y resistencia contra los nazis.
Considerada el "granero de Europa", Ucrania fue un territorio clave dentro de la URSS, produciendo grandes cantidades de trigo. Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, Ucrania votó por su independencia, pero la tensión con Rusia persistió, culminando en la invasión de Crimea en 2014 y el estallido de la guerra en febrero de 2022.
La narrativa rusa considera a Ucrania como un territorio ligado a ellos, mientras que Putin busca reconstruir un imperio. La importancia estratégica del alimento y las materias primas en la región sigue siendo un factor crucial en el conflicto actual.