Las relaciones entre Irán y los países del Golfo aliados de Washington, especialmente Arabia Saudita, atraviesan su punto más bajo desde la normalización de relaciones en 2023. A pesar de la tregua en el frente saudí-yemení, los recientes ataques iraníes contra aliados de EE.UU. han tensado la situación. Arabia Saudita ha advertido que podría unirse a una coalición o realizar un ataque directo contra Irán si este continúa su confrontación indirecta a través de los Hutíes.
Este escenario podría generar un mayor conflicto en la región, afectando la estabilidad lograda tras las negociaciones de paz entre Arabia Saudita y Yemen. La capacidad de Irán para movilizar grupos como los Hutíes sigue siendo una preocupación para la región y para Israel.