Una clienta se acerca a El Tazador para tasar joyas encontradas en la casa de su madre, las cuales no sabía que poseía. Entre los objetos se encuentran un reloj de bolsillo Patek Philippe de oro, dos broches antiguos (uno de platino con oro y diamantes, y otro con piedras como esmeraldas y rubíes), y un anillo de oro blanco con brillantes.
Se destaca el excelente estado de conservación del reloj de bolsillo, a pesar de tener una personalización en el frente, lo cual no afectaría negativamente su valor. Los broches son de la década de 1840 y el anillo de oro blanco tiene brillantes de excelente color y una esmeralda colombiana.