María Ribú explica que la competitividad se ha convertido en la palabra clave de la sustentabilidad. Anteriormente, la agenda de sustentabilidad corría paralela a la empresarial y se asociaba más al propósito y al "deber ser". Hoy, las empresas se concentran en los puntos estratégicos del negocio que generan valor, integrando la sustentabilidad al núcleo de sus operaciones.
La sustentabilidad ya no es solo una cuestión de imagen o filantropía, sino que impacta directamente en el negocio, incluso financieramente. Las empresas deben considerar cómo el cambio climático y la sustentabilidad afectan sus operaciones y resultados económicos.