Se especuló sobre la posibilidad de que el espectáculo de la final del Mundial se desarrolle en lugares emblemáticos de Nueva York, como el puente de Brooklyn, para evitar concentrar la acción en el campo de juego y no dañar el césped.
Se mencionó la posible participación de los Muppets y personajes de Plaza Sésamo, y se hizo referencia a la seguridad que implicaría la presencia de figuras como Trump en la zona.