Se confirma que el partido se jugará a pesar de las condiciones climáticas adversas en New Jersey, incluyendo fuertes vientos. La visibilidad es reducida, especialmente hacia Manhattan, donde apenas se distinguen las torres.
A pesar de la distancia y los fenómenos meteorológicos, fuentes de la FIFA ratificaron que el encuentro no corre peligro y se llevará a cabo según lo programado.