Emiliano describe Pamplona como una ciudad del "Buen Norte" español, comparable a Mendoza en tamaño y características. Destaca su tranquilidad, la abundancia de espacios verdes y su amabilidad, especialmente para personas mayores o con movilidad reducida.
Menciona que la ciudad es conocida por los San Fermines, cuyas fiestas acaban de concluir. El lema de la ciudad, "no hay prisa", lo ha adoptado como propio y hasta se lo ha tatuado, reflejando el ritmo de vida pausado que experimenta allí. Señala que todo es accesible caminando en menos de 900 metros.