En un colegio, niños pequeños cantan emocionados la canción "La mano de Dios", que se ha convertido en un himno para la selección argentina en el Mundial.
El profesor de música acompaña a los niños con una guitarra eléctrica, creando un ambiente festivo y de apoyo al equipo nacional.
Este emotivo momento refleja la pasión y el fervor que el Mundial despierta en los más jóvenes, quienes viven la previa de la final con gran entusiasmo.