Se analizó la dimensión cultural y popular del Mundial, que trasciende el ámbito deportivo y convoca a audiencias masivas, a diferencia de otros eventos como los de Boca Juniors.
Se discutió si el Mundial, al ser un evento de gran alcance, justifica la intervención de opiniones políticas o si debe mantenerse como un espectáculo deportivo puro.
Se planteó la idea de que, si bien el Mundial es una expresión cultural, al final del día es un partido de fútbol, y se cuestionó la necesidad de "mufar" o criticar al equipo si no se está plenamente involucrado.
Se mencionó la figura de Messi y su conexión con la selección, y se contrastó la masividad del Mundial con la de otros equipos o ligas menos populares.