Se generó un debate sobre la figura de Lionel Messi y su relación con la política y las comparaciones con Diego Maradona. Se señaló que criticar a Messi habla mal de la persona que lo hace, considerándola un "imbécil".
Se mencionó la foto de Messi con Donald Trump, y se criticó a quienes se desilusionaron por esa imagen, sugiriendo que la política no debería mezclarse con el deporte. Se comparó la situación con la de Jorge Bergoglio al ser elegido Papa, y cómo su figura fue primero cuestionada y luego adoptada por diferentes sectores.
Se discutió la idea de que la política se inmiscuye en el fútbol, y cómo se intentó "despolitizar" a la selección argentina, asociando a Maradona con el kirchnerismo y a Messi con una postura más neutral o incluso con Trump. Se cuestionó el tildar de "gorilas" o "cipayos" a los jugadores por no expresar posturas políticas.
Se planteó que la figura de Messi es un parámetro para evaluar a las personas, y que hablar mal de él es un indicativo negativo. Se hizo referencia a las declaraciones de Alejandro Bercovich sobre la "despolitización" de la selección, interpretándolas de forma opuesta a lo que él quiso decir.