Se reflexiona sobre el liderazgo natural de Messi, que ejerce a través de su juego. Se menciona cómo Iniesta y Xavi solían llevar el juego hacia él cuando lo veían desconectado, para mantenerlo activo y guiar al equipo.
Se plantea el desafío de cómo evitar la confusión en el rol de líder, especialmente al tomar decisiones difíciles como excluir a un jugador, y la importancia de empoderar al líder en ese proceso.