Un cronista se encuentra en la Plaza del Sol de Madrid para cubrir la previa de una final de Mundial, pero se muestra sorprendido por la aparente falta de fervor popular.
A diferencia de lo que esperaría en Argentina, donde la 9 de Julio estaría colapsada de gente, en Madrid no se observan banderas ni camisetas de la selección española en la vía pública. El cronista recorre la zona, incluyendo la estatua de Carlos III, mientras reflexiona sobre la escasa "vibra mundialista".
Incluso al consultar a turistas, se topa con personas de Holanda y Bangladesh, y lamenta no encontrar un ambiente festivo propio de una final de tal magnitud.