El cronista sigue recorriendo Madrid en busca del ambiente mundialista, pero la apatía general lo sigue sorprendiendo. En la Plaza del Sol, donde se espera que se instalen pantallas para ver el partido, no hay rastro de fervor español.
Se cruza con turistas de Holanda y lamenta la falta de banderas y camisetas, comparando la situación con la efervescencia que se viviría en Argentina. Incluso un vendedor ambulante de Bangladesh le comenta la falta de ambiente.
El cronista expresa su extrañeza ante la situación, sugiriendo que podría ser por la gran cantidad de turistas presentes en la zona, quienes no necesariamente comparten el fervor por la selección española.