Dos "monjas mundialistas", Celeste y Blanca, se han convertido en una curiosa atracción en Nueva York durante el Mundial. Con sus disfraces, buscan transmitir fe y aliento a la selección argentina, convirtiéndose en una especie de cábala para los hinchas.
Su iniciativa, que comenzó como una "locura" de un padre y un hijo, busca unir a la gente y generar optimismo. A pesar de que una de ellas, llamada Esperanza, se quedó sin dinero, continúan su misión de alentar a la selección, incluso planeando recorrer Times Square con una "canastita" como parte de su estrategia para conseguir entradas o apoyo.