Julia, una inmigrante boliviana con 40 años en Argentina, se prepara para el Mundial y el cumpleaños de su nieta de cuatro años. Compra telas y lanas para tejer gorros y otros adornos mundialistas, demostrando su dedicación a su familia y su agradecimiento al país que le abrió las puertas.
A pesar de ser viuda y dedicarse a arreglar ropa, Julia mantiene una actitud positiva y luchadora. Expresó su gratitud a Argentina por permitirle trabajar duro, tener su casa y formar una familia.