Irán ha anunciado que su infraestructura energética fue atacada, solicitando a la población que use la energía de manera reducida. El incidente se produce en un contexto de tensión en el Golfo Pérsico.
El ataque podría afectar la navegación en estrechos clave como el de Ormuz y el que comunica con el Canal de Suez, por donde transita el 12% del comercio mundial. Los hutíes de Yemen, aliados de Irán, estarían preparándose para cerrar uno de estos estrechos.
Este suceso se suma a las tensiones entre Estados Unidos e Irán y podría tener un impacto significativo en la provisión energética regional y global, generando un efecto dominó en otros países de la región.