El humo proveniente de incendios forestales en Canadá está afectando la calidad del aire en Nueva York, alcanzando un índice de 159, considerado no salubre.
El neumonólogo Alejandro Videla explicó que esto puede perjudicar la salud de los espectadores y jugadores de fútbol, especialmente aquellos con condiciones preexistentes como asma o enfermedades cardíacas. La exposición a este aire tóxico puede causar problemas respiratorios y cardíacos agudos y a largo plazo.
Para los jugadores, la alta ventilación durante el partido aumenta el riesgo de inhalar partículas nocivas, lo que podría afectar su rendimiento. Si bien la FIFA tiene reglas sobre la calidad del aire, no son tan estrictas como las de otras asociaciones deportivas, lo que genera preocupación ante la final del mundial.