La Unión Europea busca renovar las sanciones contra Rusia, pero Grecia se opone a la medida, argumentando que su economía depende del transporte de mercancías rusas a través de su flota mercante, la más grande del mundo.
Esta negativa griega podría generar tensiones diplomáticas y económicas dentro de la UE, ya que Grecia necesita mantener sus acuerdos comerciales con Rusia para su estabilidad económica, a pesar de las deudas y la ayuda recibida de la UE y otros organismos.