Diego describe su transformación radical tras encontrar la fe en Dios. Relata cómo las entidades que lo atormentaban perdieron su poder al asistir a reuniones en la iglesia, donde las vio de rodillas y obedientes al pastor.
Afirma que su vida cambió por completo: ya no sufre de tristeza, depresión o angustia. Solo tuvo una pesadilla en 25 años y ya no ve sombras ni escucha voces. Ha perdido el miedo a la muerte y a vivir, sintiéndose feliz, sonriente y transformado por el poder de Dios.
Concluye que la obediencia a la palabra de Dios trae paz y que, aunque se pueda tener todo, sin Dios no se tiene nada. Expresa que el Espíritu Santo le da paz y que ahora puede vivir diferente.