Se destacó la figura de un amigo de Caseros, conocido como "el hombre del trombón", quien a los 8 años recibió su primer instrumento de su padre y ahora celebra cada partido con su gente.
Su entrada al campo de juego, casi en andas y con el sonido de su trombón, marca el inicio de la celebración, generando un rito que evoca la pasión y la emoción vividas en eventos como el Mundial de Qatar 2022, y comparándolo con la euforia de los Mundiales de 1986 y 1978.