Estados Unidos ejecutó ataques contra Irán por orden del presidente Donald Trump, utilizando aviones de combate, drones y buques de guerra. Los ataques alcanzaron decenas de blancos militares, incluyendo sistemas de defensa aérea, instalaciones logísticas y puestos de vigilancia costera.
La ofensiva se enmarca en la escalada de tensiones entre ambos países, especialmente en torno a la crisis del Estrecho de Ormuz y el bloqueo naval impuesto sobre puertos iraníes.